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El inicio de mi neurosis en la niñez
May 12th, 2012 by Poirier

Hola soy M. Angélica, escuchando el tema El inicio de mi neurosis en la niñez,  recuerdo que desde niña era muy caprichosa y quería que las cosas se hicieran a mi manera, hacía sentir mal a mi mamá cuando le rechazaba los alimentos que me daba, según porque nada me gustaba y a quien afectaba era a mi cuerpo que lo tenía flaco y escurrido , recuerdo que en el colegio era una niña muy solitaria, estaba llena de soledad y a veces llegaba a tener una sola amiga y eso haciéndola a mi manera.

Siempre fui una amiga manipuladora y mangoneadora, nunca pude entrar en un circulo social para mi me es más fácil buscarme enemigos que amigos. En el inicio de i neurosis en la niñez veo que desde el kínder hasta la universidad siempre tuve los mismos problemas ya que no podía trabajar en equipo y eso era porque yo me sentía tan perfeccionista que no podía aceptar que la gente participara por mi egoísmo y mi egocentrismo siempre manifestaba sufrimiento por no saber ser compañera y porque me gustaba mucho la soledad .

En el inicio de mi neurosis en la niñez, fuí una niña llena de inseguridad y de soledad.

Al entrar a Neuróticos Anónimos en Línea, me doy cuenta que todos esos problemas de mi niñez me han generado mis problemas emocionales actuales ya que seguí esos patrones de conducta que solo me llevaron a tener frustración y no tener deseos de seguir viviendo, quizás de optar por un suicidio.

Por hoy quiero comenzar mi cuarto paso en este grupo y se que trabajando mi historial voy a conocerme un poco mas para dejar mi pasado y ya no traerlo cargando  en mi diario vivir, se que al trabajar el solo por hoy hay una esperanza de ver mi vida de diferente manera y darle la calidad de vida a mis hijos sin afectar su infancia por el solo hecho de que yo tuve una infancia un poco difícil, gracias por permitirme compartir y serenas 24 horas.

Un día soy feliz, al otro me quiero matar
Mar 11th, 2012 by Joel M

Hola, soy Joel y soy Neurótico.

Entre el amor y el suicidio

El suicidio como una alternativa al amor

Al principio pensaba que el amor era una cosa maravillosa, que me haría olvidar la tragedia de mi vida y que lo iba a vivir entre pétalos de rosa, de la manera más romántica  e inimaginable posible.

Idealicé el amor de una manera que sólo en los cuentos de hadas y  princesas se podía dar,  un amor incondicional, sin peleas, sin hastío, siempre juntos  y respetándonos. Sin embargo, desde mis primeros amoríos, algo no estaba bien, algo no marchaba como lo había soñado.

La primera vez que viví en pareja fue a la edad de 15 o 16 años. Pensé que había encontrado el amor de mi vida, que de ahí en adelante todo iba a ser hermoso y perfecto, pero no fue así. Las cosas se complicaron, con esa corta edad no sabía que hacer, obviamente no me vino la inspiración divina y no pude sacar adelante la relación como lo había pensado. Nos separamos.

Más adelante, con esa misma pareja, lo volvimos a intentar, estaba seguro de haber encontrado al amor de mi vida, de que mis sueños se realizarían como siempre lo visualicé, pero tampoco se dio de esa manera.

Los pleitos comenzaron a llegar más rápido de lo pensado, riñas por celos, golpes que yo sentía que no podía evitar, y desde luego, el terrible malestar del arrepentimiento, el sentir que mi vida no tenía sentido y los deseos terribles de quererme quitar la vida. Llegué a proponerle matarnos juntos, pero a la hora de la hora se echo para atrás y cerró la llave del gas. Tuvimos que llamar a un cerrajero para salir de la casa porque había cerrado todo con llave y aventado las llaves por la ventana. Pero no se dio el suicidio.

Otras veces, en otras relaciones, intenté matarme porque siempre sentí que no me tomaban en cuenta como yo quería, que no se percataban de mi sufrimiento, de los celos que sentía, de mis exigencias, aunque no las consideraba como tal, siempre sentí odio de que no se tomara el tiempo de preguntarme que te pasa, y si lo hacía, siempre respondía como niño chiquión que no me pasaba nada, aunque en el fondo quería que me insistiera, casi casi que lo adivinara, y como no era así, yo generaba suicidarme para darle una lección, para hacerla sentir culpable de no darse cuenta de lo que yo sentía en esos momentos… Sin embargo la vez que lo intenté, ni si quiera se dio cuenta y eso me deprimió aún más..

Mis relaciones siempre han sido de este tipo, pero el día de hoy, gracias a una terapia de 12 pasos que me ofrece el grupo  de Neuróticos Anónimos en Línea, puedo tener una relación de pareja más estable, puedo convivir con la familia como nunca antes había podido y cuando siento esa exigencia de atención, de cuidados, de mimos, vengo al grupo a curarme y salgo de aquí con la pila cargada para poder dar eso que siempre exijo: cuidados, amor, respeto, mimos.

Gracias por su tolorancia y que tengan tranquilas y felices 24 horas.

Entre mi amor y el suicidio
Mar 2nd, 2012 by tester

Hola, mi nombre es Sergio y soy Neurótico.

Recuerdo que desde la primera relación “seria” que tuve, siempre he tenido esa sensación de sufrimiento. Lo justificaba diciendo que la gente dice: “El amor duele” haha

Es extraño que cuando las cosas están bien, me aburro. Cuando las cosas están mal, cómo que siento una especie de adrenalina, con dolor, angustia, ansiedad; pero me siento cómo VIVO.

Amor y suicidio

Amor y suicidio

Yo siempre pensé que eso era lo normal, no comprendía que eso no se llama amor, se llama DEPENDENCIA.
Recuerdo que la gente se sorprendía de todo el tiempo que pasaba con esa novia, Yo apenas tenía 16 años. Nos pasabamos HORAS en la puerta de su casa, hablando “no sé que”. Yo me sentía cómo atrapado, pero al mismo tiempo tenía miedo que si la dejaba, ella me iba a dejar de querer, ó iba a encontrar a alguien más que quisiera pasar TODO ese tiempo con ella. Yo nunca disfruté pasar tanto tiempo con ella, era cómo un dolor necesario, según mi mente.

Por todo ese tiempo pegado a ella cómo lapa, dejé de hacer mis cosas, ya no iba bien en la escuela, en mi casa me regañaban, dejé a mis amigos que también me reprochaban y se burlaban de mi por qué “No me dejaban salir”.

Todo se fue poniendo cada vez más intenso, la exigencia de tiempo creció, de las dos partes. Ya no podía tener nisiquiera un espacio a solas en MI MENTE. Tenía la necesidad de contarle hasta lo que había soñado, pero no cómo una plática normal, sino cómo un DEBER.

Amor y suicidio

Amor y suicidio

Poco a poco me fuí convirtiendo en una especie de autómata que sólo respondía a la voz de esa dependencia. Lo curioso es qué ella se comportaba igual, tenía que decirme CON DETALLE, todas sus actividades, de lo contrario Yo me molestaba.

La relación se fue tornando más violenta, gritos de ambos lados, reclamos de “por qué viste a x o y” entre otras cosas terribles.

La relación era insostenible, pero Yo tengo una enfermedad que se llama neurosis y una de sus manifestaciones es la DEPENDENCIA.

Esa dependencia, no me permitió terminar esa relación terriblemente destructiva. Ella no tenía ésta enfermedad :) Ella la terminó y Yo sentí que me moría. Literalmente se llevaron mi vida, ya no tenía ABSOLUTAMENTE nada por qué vivir. Todo mi mundo era ella. Sentía que era cómo el aire, comida, techo… TODO!

Amor y suicidio

Amor y suicidio

Me sorprendía la facilidad con que ella pudo terminar la relación y retomar su vida. Yo no pude. Me convertí en un vigilante de a qué hora llegaba a su casa, con quién salía… Etc…

Un infierno. Decidí que sin ella ya no tenía sentido la vida y pensé en el suicidio.

La verdad es qué nunca lo llevé a cabo, pero me estaba matando “poco a poco” no comía, no dormía… NO VIVÍA!

Y así han sido TODAS mis relaciones antes de llegar a Neuróticos Anónimos.

Ahora sé que se puede vivir de otra manera. Que amar no significa vivir “a través de” sino compartir y dejar ser.

Me cuesta MUUUCHO trabajo. No tengo esos conceptos en mi vida. Pero con la ayuda de un P.S., del programa, los compañeros y todas las herramientas que me brinda Neuróticos Anónimos En Línea, he podido estar un poco tranquilo.

Queda mucho camino. No es fácil quitarme de encima todos esos conceptos con los que sufrí é hice sufrir a las parejas que estuvieron conmigo.

Gracias por el servicio. 24 horas.

Del Amor al Suicidio
Feb 25th, 2012 by Joel M

Del Amor al Suicidio

"...Yo sentí que el suelo se hundió bajo mis pies y un dolor súbito en el estómago me dejaba una sensación de tristeza y coraje..."

Al principio sentí que haber conocido a X fue lo mejor que me había pasado en la vida. Una mirada coqueta y una sonrisa seductora fue todo lo que necesité para sentir que esa persona tan atractiva, varonil y atlética era una manifestación que Dios me había puesto en mi camino para llenar el profundo vacío que llevaba en mi existencia gris y aburrida.

Al paso del tiempo, todo fueron atenciones, detalles, lisonjas ¡Ahh, creía tocar el cielo con los dedos!! Jamás nadie que me hubiese gustado había logrado que yo me enamorara tan rápidamente de alguien que mataría por estar en mi lugar. Y es que ese sentimiento de incertidumbre, de ansiedad, de preocupación de perderlo me estaba llevando al borde de la locura, de una obsesión enfermiza por empezar a vigilarlo con mensajes constantes, con llamadas frecuentes y por supuesto con una actitud de servilismo y de devaluación cada vez que me veía a su lado y pensaba que él merecía alguien física y económicamente mejor que yo.

Sin embargo, con el pretexto de celebrar juntos las fiestas patrias nos fuimos a aquel antro de moda para tomar algunas bebidas y bailar frenéticamente como muestra de lo feliz que me sentía por tener a un mangazo de esas características a mi lado. Pero todo se acabó para mí cuando a mi regreso de la barra de bebidas, lo ví abrazando a un tipo que estaba junto a nuestra mesa con quien sonreía divertido y le estaba pasando su número de celular para verse en otra ocasión. Yo sentí que el suelo se hundió bajo mis pies y un dolor súbito en el estómago me dejaba una sensación de tristeza y coraje. De nada sirvió que le echara en cara todos los momentos de cariño, los regalos lujosos, el tiempo compartido entre ambos ni aún mi complacencia para llevar a cabo sus prácticas sexuales riesgosas que ponían en peligro mi vida.

Él se limitó a reírse cínicamente de mí mientras veía comome quedaba sentado llorando de coraje y de decepción ante la infidelidad comprobada. A partir de ese momento, sentí que la brújula de mi vida había perdido el rumbo y me sentía como un bote zozobrando a los vaivenes de la pasión desbocada. Sentía que él se había vuelto el aire que yo respiraba para seguir viviendo y aquellos momentos del día como hacer ejercicio en el gimnasio para verme bien para él, habían perdido el entusiasmo y la alegría que antes me brindaba. Intente llamarle para rogarle que me disculpara, que me diera la oportunidad de seguir a su lado aunque siguiera viendo al otro tipo. Todo esto sin pensar en el daño emocional que me estaba causando la ruptura sentimental que me había dejado en la calle del abandono emocional y de la frustración de sentirme otra vez como perro sin dueño.

Para entonces era tanto el dolor y la depresión que caí en cama. Dejé de ir a trabajar a la oficina, recurrí a la hechicería para obtener algún remedio que me regresara su “amor”. Cansado de probar tantas y tantas cosas, entonces pensé en quitarme la vida para arrancarme de la mente el recuerdo penetrante y doloroso de haberlo perdido.

Y así, un día antes de que llegara el día destinado para que yo acabara con mi vida, llegué a N.A. Ahí escuché las experiencias de los compañeros y compañeras que hablaban sobre la forma enferma y dependiente con que el neurótico “ama” a las personas. A través de los historiales de ellos me di cuenta de que el neurótico está lleno de expectativas irreales por su anhelado por tener pareja. De la forma en cómo se llena ilusión y fantasía al comienzo de una relación, creyendo que ha encontrado “el amor de su vida”. También me sentí identificado cuando sobre la necesidad continua de disponer de esa persona con quien me había vuelto posesivo y cuidador de cada momento de su vida.

No pude menos que reflejarme con ellos cuando hablaban sobre la forma que un neurótico se aferra con uñas y dientes a alguien que idealiza, de la sensación de vivir con el miedo de perder el afecto y la aceptación de la persona que yo había idealizado y de quien no podía concebir que me pudiera fallar. Ellos me explicaban que sufría una dependencia malsana que crea cadenas de sufrimiento y amargura, e incluso de locura a quienes lo padecen. Porque el neurótico dependiente no encuentra sosiego porque cree valer a través de los demás. También me decían que la dependencia emocional es una de la más claras manifestaciones de egoísmo porque aunque parezca que “amamos” o “queremos” a las personas solo es “un patrón de necesidades emocionales insatisfechas desde la niñez, que ahora de mayores buscamos satisfacer mediante la búsqueda de relaciones personales más estrechas”. Y estas relaciones se basan en el instinto de aceptación, aún a costa de uno mismo. Ellos me decían que la diferencia en la forma en que yo entendía el amor considerado como sumisión, admiración exagerada de la otra persona, en realidad se debería de ser un intercambio recíproco de afecto. Y me decían que era el absoluto desencanto y dolor cuando la persona alabada se atreve a fallar. El resentimiento se convierte en odio desatado y en búsqueda de venganza. Desolación y decepción son cargas crueles y pesadas en las espaldas del dependiente emocional. De este modo, las relaciones se convierten poco a poco en pesadilla en la que predominan los chantajes emocionales, los pleitos, los abusos de una parte y la supuesta abnegación de la otra, hasta acabar en la separación o en la total supresión de una de las dos personas. Todo esto trae como resultado que los trastornos emocionales se hacen mayores y cada vez más graves.

Pero en N.A. encontré la salida al final del túnel en el que me había encerrado la dependencia. La fe que poco a poco fui adquiriendo se fortaleció con las experiencias de vida que a diario me comparten los compañeros. Allí empecé a desarrollar el concepto de un Poder Superior, Dios como cada quien lo concibe, que me podía devolver la esperanza y tranquilidad perdida. En algún momento, sentí que no podía seguir adelante y, en medio del dolor, la desesperación y la amargura que ocasiona vivir esclavizado a alguien, no tuve otra alternativa que caer de rodillas para pedir luz y esperanza de vivir tranquilo. Descubrí que no necesitaba ser especial ni agraciado físicamente porque el Poder Superior siempre me había amado tal y como soy. No le importaban los actos que yo hubiera cometido. Descubrí que depender de Él significa integrarme a su plan perfecto, que en lo que a mí se refiere es sencillo: ser feliz y libre.

Finalmente, aprendí que la mejor manera de fortalecer esa dependencia a través de los Tres Legados: La Unidad como el camino de compartir experiencia, fortaleza y esperanza; el Servicio como el medio para aprender a dar y darse a los demás desinteresadamente, combatiendo al enemigo número uno de todo neurótico: el egoísmo; y la Recuperación como la manera para el autoanálisis a fondo, doloroso pero utilísimo, para que supiera porque estaba enfermo así como la práctica de los Doce Pasos para ir llenando el hondo vacío que ha dominado.

Entre el amor y el suicidio
Feb 23rd, 2012 by Joel M

Hola, mi nombre es Mariel y soy neurótica.

Entre el amor y el suicidioHoy quiero compartir mi experiencia sobre “ENTRE EL AMOR Y EL SUICIDIO“, yo recuerdo que llegue al grupo de Neuróticos Anónimos en Línea justo por eso, por querer el suicidio debido a que mi pareja (la dependencia), me había dejado.

Habíamos tenido una relación larga, fueron 3 años 6meses y me dejo, la mente me dice, me dejo cuando más lo necesitaba, sin embargo yo no quería aceptar que el ya no quería estar conmigo, pensaba que tenía que haber alguna forma para llamar su atención y el regresara conmigo, yo lo llamaba llorando pero el sabía que nuestra relación ya estaba muy mal, entonces como lo veía tan decidido a no regresar conmigo, pensaba que la vida ya no tenía sentido, que mi existencia en el mundo debía concluir y lloraba pidiendo a mi poder superior me eliminara del planeta, pensé muchas veces en suicidarme, mi plan era canalizarme las venas y dormirme hasta desangrarme, pero nunca lo efectué según la mente por falta de coraje, era tal mi desesperación que me puse a averiguar en el internet cómo hacer para salir de tanto sufrimiento y encontré al grupo Neuróticos anónimos en línea, recuerdo que la compañera que me escucho me dijo ya no estás sola tienes un grupo, y le decía que no podía mas y la compañera me dijo ahorita estas respirando y estas sin el y en ese momento sentí un gran alivio, sentí que el mundo volvía a tener sentido y aunque muchas veces quiero morir por mi querida dependencia, saber que no estoy sola y que tengo un grupo, me ayuda a vivir 24 horas y no echarle acción a la muerte.

Muchas gracias compañeros, les deseo serenas 24 horas!!

Mis relaciones y mi propensión al suicidio
Feb 22nd, 2012 by Joel M

Entre el amor y el suicidio.

"...si han pasado pensamientos de suicidio porque siento que mi madre no entiende nada..."

La verdad es que por mi experiencia puedo expresar que un desamor es algo muy doloroso, es algo que ahora pienso que depende del egoismo de cada persona. Yo en lo personal siento que si han pasado pensamientos de suicidio porque siento que mi madre no entiende nada yo se que tengo sentimientos encontrados se que yo siempre he querido que mi madre haga cosas, que entienda su división entre como trata a mi hermana y a mi, eso me resintió  siempre. Me resiento tratando de aferrarme. A decirle lo equivocada que está, lo necia que es, y la verdad, entro en controversia porque ella defiende su punto de vista,  trato de decirle el daño que me grave con mi ironía no soporto que hable mal de las personas no soporto que diga que toda la gente esta loca y pendeja, pero ella siempre torne la razón de todo, siento que anula todo lo que yo pido todo lo que yo siento. No me parece, no me parece eso compañeros, no tolero, no lo soporto, no me gusta, no me agrada, eso hace que me sienta usado y a la vez mutilado que para ella solo valen sus putas necesidades y entro

También pienso que ese pensamiento de suicidio es porque me siento devaluado nunca de lo que decia para ella era loco o no tener la razon y eso me ha deprimido mucho tambien siento que eso ha provocado que dependa de las personas de lo que piensan de mi siento que ya no soporto tanto desprestigio o devaluacion lo cual me hace sentir diferente en el mundo . Y siento mucha presion y exigencia lo cual hace que ya no quiera vivir que ya no quiera continuar en la vida y siempre pienso que para que si todo sale mal o nadie me cree o nadie confia en mi me siento acosado por las criticas lo cual me hace sentirme desesperado por buscar aceptacion y cariño de los demas olvidando me siempre de mi .

Entre el amor y el suicidio
Feb 21st, 2012 by Joel M

"...me genero muchas ganas de matarme compulsivamente quería que me atropellaran..."

Al igual que yo rechazaba a la gente, al paso del tiempo conocí a una chica americana muy bonita de la cual yo me enamoré y logré que ella se enamorara de mi.  Fue como un logro magnifico para mi hacer que esta  chica se fijara en mi y de alguna forma obtener el control de ella. Cuando me enfrente a la responsabilidad de ella se me hizo fácil huir., lo cual me genero muchas ganas de matarme compulsivamente quería que me atropellaran me avente a la autopista con la intención de matarme, después me refugie en las drogas de una forma compulsiva sin importarme mi vida., en el fondo quería matarme con estas fugas de mi realidad no la soportaba mi vida.  Al tiempo me volví a obsesionar con otra chica muy linda,siendo un desgraciado posesivo celoso inseguro empecé hacerle la vida miserable.

El sufrimiento que me ocasiona relacionarme con las personas
Feb 20th, 2012 by Joel M

Mi nombre es Angela y soy neurótica.

Desde la adolescencia me ha costado trabajo relacionarme con las personas, sobre todo en el área afectiva

Desde la adolescencia me ha costado trabajo relacionarme con las personas, sobre todo en el área afectiva. Cuando tengo una pareja, comienzo a sentir mucho sufrimiento, pues se presentan en mi los celos, la obsesión, el apego, el deseo de controlar a la persona que esta conmigo, entre otras muchas emociones tormentosas.

Llego a sentir que si mi pareja me fallara en algún aspecto, yo no podría seguir viviendo. Muchas veces en la adolescencia llegué a generar disturbios de suicidio para llamar la atención de la persona que en esos momentos estaba conmigo, e incluso me tornaba agresiva y demandante, teniendo para ellos exigencias imposibles de complacer. Vivía con mucho miedo de perder su afecto, y a la vez sintiendo que no podía realmente amar a las personas por miedo a salir lastimada. Esto muchas veces me llevó al aislamiento para protegerme, pero empezaba a sentir soledad y frustración.

Al llegar a NAEL, Pude verme identificada con personas que sienten las mismas emociones que yo. Puedo ir conociéndome y reconociendo la verdadera raíz de mi enfermedad. A través de la agrupación, he conocido un programa de recuperación y esto me permite solo por hoy, tener relaciones mas sanas con las personas que me rodean, con una pareja y conmigo misma, y esto me ayuda a poder sentirme mas tranquila.

Entre el amor y el suicidio
Feb 19th, 2012 by Joel M

Buen día compañeros mi nombre es Orlando y pertenezco a NAEL.

"...Tenía la necesidad de vigilar a mi pareja en todo lo que hacía, redes sociales y con quien hablaba por teléfono, a esta situación yo le llamaba AMOR"...

Recuerdo 24hrs atrás cuando recién me integre a neuróticos anónimos en línea, para mi fueron días muy tristes llenos de llanto, inseguridad y desesperación, me generaba en la mente ideas como: Saltar a las vías del metro y acabar con todo este asunto, cerrar los ojos y dejarme llevar por esa locura de solucionar así mis problemas.

Tenía la necesidad de vigilar a mi pareja en todo lo que hacía, redes sociales y con quien hablaba por teléfono, a esta situación yo le llamaba AMOR, me preguntaba yo mismo: ¿Si no defiendo lo mío es que no la quiero?

Aquí en el grupo mis acciones tenían un nombre”NEUROSIS“, inclusive recuerdo que antes del grupo compartía mis sentimientos con: amigos, familiares, en fin con cualquier persona que me hiciera la plática, a pesar que yo veía como las personas me cambiaban de tema y yo me indignaba, no entendía que aquellas personas no comprendían lo que me pasaba, ya que no tenían una situación similar a la mía o no producía los mismos efectos que a mi en ellos mis problemas.

Un día un compañero de trabajo me comento que había instituciones que podían comprender mi situación y darme el apoyo que yo necesitaba, instituciones como Neuróticos Anónimos 24HRS entre otras, por cuestiones de trabajo para mí no era posible acudir a dichas instalaciones ya que mi trabajo me consumía mucho tiempo así como también el lugar donde vivo quedaba retirado de las mismas, navegando en la red con palabras claves tales como “suicidio”, “infidelidad” entre otras di con la agrupación NAEL quien dejaba la puerta abierta a personas que tenían los mismos problemas o similares que los míos.

Me di cuenta que no estoy solo, que de igual forma hay personar que pueden brindarme su apoyo incondicional, a las que puedo regalar mi experiencia y a su vez ellos ami.

Estas 24hrs doy gracias por dejarme compartir mi experiencia a quien quizás esté pasando por una situación parecida a la mía y poder decirle: “NO ESTAS SOLO”.

EL DOLOR ES INEVITABLE, EL SUFRIMIENTO OPCIONAL…

Entre el amor y el suicidio: Mi querida dependencia
Feb 18th, 2012 by Joel M

entre el amor y el suicidio

"...A lo largo de mi vida, he echo Dioses de quienes me rodean y a quienes yo me siento unida..."

Ahora que estoy en el programa, en Neuróticos Anónimos en Linea, donde poco a poco, a través de las experiencias que me regalan los compañeros así como la literatura, voy dándome cuenta que aquello que llamaba amor es sólo una necesidad enorme de aceptación, una obsesión cruel y mortal de eliminar la desquiciante sensación de soledad y aislamiento que experimento desde la infancia por la enfermedad de la neurosis que me convierte en un ser incapaz de crecer emocional y psicológicamente, un ser incapaz de amar, por lo tanto un ser completamente dependiente de la vida de quienes me rodean.

A lo largo de mi vida, he hecho de quienes me rodean y a quienes yo me siento unida o de quienes yo siento derecho por un vínculo fraternal, amistoso o amoroso, dioses supeditados a mis deseos, necesidades y caprichos, dioses de barro a mi servicio, sin sentimientos, pensamiento o vida propia. Me resienten sus necesidades, me resiente su libertad a tal grado que enloquezco en arrebatos de ira, gritos, golpes, silencios manipuladores, indiferencia, depresiones, disturbios y perturbaciones de suicidio o de matar; conmiseración, buscando que, conmovidos por mi enfermedad, cedan a mis caprichos, a mis conceptos, a mi miseria humana porque para mi, esas personas (madre, padre, hijos, pareja, amigos, no amigos, etc) ellos no son personas, no tienen valor ni importancia sus sentimientos. Exijo más de lo que puedo dar y jamás asumo mi compromiso en ninguna relación. No respeto, no tolero, no comprendo, no soy capaz de dar absolutamente nada de mi, ni espiritual, ni física, moral o económicamente.

"... No había un momento de paz mental, emocional o espiritual para mí..."

Recuerdo que en una ocasión, con la pareja actual, mi impotencia por controlar su vida, su forma de beber, sus pensamientos, su persona, sus conocimientos, su preparación que exacerbaban mi sentimiento de inferioridad, su capacidad para vivir y mi insatisfacción constante, con los celos descoyuntados por los fantasmas de una relación anterior, por la idea obsesiva de una mujer de él antes que yo, por ser incapaz de aceptar la situación económica crítica que vivíamos , por la humillación que sentía de las ideas de los padres al respecto y de lo que mi mente generaba al respecto, por el miedo al abandono, por el obsesivo y constante miedo al abandono; ¡locura total! Le agredí, le agredí verbalmente, físicamente, agredí con mis actitudes a la familia, sintiendo la locura de las emociones agolpadas en mi cabeza, del odio enconado hacia mi, hacia a todo, hacia nada, el odio quemante y silencioso que calcinaba una por una mis entrañas, que alcanzaba hasta el más mínimo resquicio de mis pensamientos me mandó al infierno de la culpa, al profundo infierno de la zozobra agonizante que produce el enfermo remordimiento de conciencia, que taladra, que no cesa; me mandó al suelo de la cocina, allí dónde se encontraba mi valor, mi ser, mi voluntad, mi vida, bebiendo cerveza, incrementando la cuenta del abarrote que nos salvaba del hambre y con un frasco de pastillas en la mano, queriendo terminar con mi vida para ser valorada, para herir a la dependencia, a todo el mundo que me había rechazado hasta ese momento de mi vida, para consumar mi venganza mental dónde veía el sufrimiento de quienes me habían lastimado según mi mente. Disturbios de suicidio, disturbios y más disturbios pero nunca consumarlos por cobardía. Más, más odio y resentimiento hacia mi vida, hacia mi persona, hacia los demás, hacia el otro, en un interminable círculo vicioso espiral que estrechaba más y más el camino, la vida y sus opciones para mí.

No había más para mí, me decía la mente. Sólo odio y agresión para mí y por consecuencia para los demás, en la búsqueda de la muerte, de matar o morir, de querer terminar con mi vida por querer terminar con el sufrimiento espiritual que llevaba a toda hora, en todo momento. No había un momento de paz mental, emocional o espiritual para mí. Ese sufrimiento me hizo llegar al programa porque ya no podía más con mi vida, porque sabía en lo profundo que iba a enloquecer, iba a matar o iba a morir de alguna u otra manera, por miedo al psiquiátrico.

Serenas 24 hrs

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