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Soy neurótica. desde muy pequeña siento que mi cuerpo y mente pesan mucho ., que voy en cámara lenta. No tengo energía., no puedo hacer las cosas basicas. Mi padre me peinaba., me vestia y boleaba mis zapatos. Yo pocas veces intentaba hacer algo. Y cuando lo intentaba mi padre me decia que estaban mal hechas., y las hacia el. Yo me acostumbre a que los demas hicieran las cosas por mì.
En NAEL he vivido de una nueva forma., haciendo lo contrario a lo que yo aprendi. Gracias por el servicio.
Hola mi nombre es ME y soy neurótica…
El inicio de la neurosis en mi niñez… quiero recordar y se me vienen muchas ideas a la mente, creo que desde que fui creciendo fui una niña llena de neurosis, recuerdo que en la niñez estuve rodeada de miedo, soledad e inseguridad. Miedo a la madre, soledad porque aunque tenía hermanas, ellas eran más grandes que yo, e inseguridad en el colegio, rodeada de gente con la que no me podía adaptar, niñas con las que no podía sostener una amistad porque me llenaba la inseguridad.
Viví lejos del padre muchos años, eso me llenaba de tristeza, creo que así fue el inicio de la neurosis en mi niñez, tristeza, lágrimas, depresión, angustia, miedo y mentiras, solía mentir mucho por miedo, al regaño de la madre, mentía por adaptación ante el medio social en el que me rodeaba, mentía por el sentido de permanecer bien ante los ojos de los demás.
En el inicio de la neurosis en mi niñez, fue creciendo la dependencia a todo, a la madre, al qué dirán de mi, que pensarán de mí, estará bien lo que digo? o estará mal?, fui careciendo de iniciativa propia, todo lo decidía la madre, y yo me fui bien adaptando a eso, hasta que con el tiempo deje de tener decisión, fui una niña carente de decisiones propias.
Así fue el inicio de la neurosis en mi niñez, por lo que fui procreando a una joven llena de neurosis, y a una mujer que soy ahora, una mujer neurótica, con depresión, inseguridad, miedo, angustia, dependencia etc. Fue solo cuando llegué a Neuróticos Anónimos en Línea, en donde me dijeron que todos esos síntomas podían desaparecer cada 24 horas, y no me mintieron. Efectivamente en Neuróticos Anónimos en línea, me han regalado a otra persona, hoy soy una mujer que cambió sus viejos conceptos, cambió el miedo, la inseguridad, la angustia y la dependencia por ser una mujer que puede tomar sus propias decisiones, hoy tuve un despertar espiritual sabiendo que yo tomo mis decisiones basadas en ese Poder Superior en el cual creo.
Hoy, gracias a Neuróticos Anónimos en Línea, he dejado atrás la niña neurótica por la mujer que hoy intento ser cada 24 horas, una mujer feliz y libre. Gracias por el servicio, 24 horas.
Hola soy M. Angélica, escuchando el tema El inicio de mi neurosis en la niñez, recuerdo que desde niña era muy caprichosa y quería que las cosas se hicieran a mi manera, hacía sentir mal a mi mamá cuando le rechazaba los alimentos que me daba, según porque nada me gustaba y a quien afectaba era a mi cuerpo que lo tenía flaco y escurrido , recuerdo que en el colegio era una niña muy solitaria, estaba llena de soledad y a veces llegaba a tener una sola amiga y eso haciéndola a mi manera.
Siempre fui una amiga manipuladora y mangoneadora, nunca pude entrar en un circulo social para mi me es más fácil buscarme enemigos que amigos. En el inicio de i neurosis en la niñez veo que desde el kínder hasta la universidad siempre tuve los mismos problemas ya que no podía trabajar en equipo y eso era porque yo me sentía tan perfeccionista que no podía aceptar que la gente participara por mi egoísmo y mi egocentrismo siempre manifestaba sufrimiento por no saber ser compañera y porque me gustaba mucho la soledad .
En el inicio de mi neurosis en la niñez, fuí una niña llena de inseguridad y de soledad.
Al entrar a Neuróticos Anónimos en Línea, me doy cuenta que todos esos problemas de mi niñez me han generado mis problemas emocionales actuales ya que seguí esos patrones de conducta que solo me llevaron a tener frustración y no tener deseos de seguir viviendo, quizás de optar por un suicidio.
Por hoy quiero comenzar mi cuarto paso en este grupo y se que trabajando mi historial voy a conocerme un poco mas para dejar mi pasado y ya no traerlo cargando en mi diario vivir, se que al trabajar el solo por hoy hay una esperanza de ver mi vida de diferente manera y darle la calidad de vida a mis hijos sin afectar su infancia por el solo hecho de que yo tuve una infancia un poco difícil, gracias por permitirme compartir y serenas 24 horas.
Soy M. Angélica y soy neurótica.
No puedo controlarme y actúo por impulso.
Recuerdo que antes de conocer Neuróticos Anónimos en Línea me la pasaba lamentando y diciendo, soy una persona muy impulsiva y solo me generaba malestares físicos y mentales ya que le sacaba la emoción al que se me pusiera enfrente no pensaba la situación y solo actuaba por impulso afectando mis relaciones personales , aqui supe que eso era una gran inseguridad que yo tenía y buscaba la manera de estar a la defensiva con todo el mundo , cuando siento q las emociones me ganan en alguna situación que este enfrentando.
Por hoy trato de aplicar lo aprendido en el programa de doce pasos, trato de recordar la oración a la serenidad , buscarle una solucion donde yo no agreda verbalmente a la gente y buscar un equilibrio emocional para q no me afecte como me pasaba cuando estaba sin grupo, cuando aplico el programa en mi diario vivir tengo avances muy importantes en mi recuperación y la gente ya no se aleja tanto de mi por déspota e impulsiva.
"...Jamás había detectado que el dinero había sido un fin y no un medio en mi vida..."
A medida que fui creciendo, mis ambiciones por ver satisfechas mis ilusiones se salieron de mi control para empezar a ocasionarme problemas. Jamás había detectado que el dinero había sido un fin y no un medio en mi vida. Pero el diablillo de la neurosis me impidió verlo como tal. Empecé a tener una actitud enferma por tener encontrarme algún billete o moneda en el suelo de camino a la escuela. Cada domingo esperaba con ansiedad que mi abuelo nos visitara para comer con nosotros pero el momento esperado era cuando veía como abría su monedero y sacaba algunas monedas. Al principio, no le daba importancia a la cantidad que nos entregaba. Tan solo era la sensación de tener el capital para poderme comprar todas las golosinas que se me antojaran en la cooperativa de la escuela. Poco a poco, empecé a ver que el dinero me daba los amigos que mi propia personalidad tímida y acomplejada me impedía establecer relaciones sanas con mis compañeros (as) de la escuela. Me sentía poderoso, importante, seguro de mi mismo y sobre todo querido y admirado por aquellas personas que deseaba que me tomaran en cuenta y envidiado por quienes deseaba ver humillados. Dentro de mí crecía una idea distorsionada del uso que debía de darle al dinero. Entonces, lo que me daba mi familia no era suficiente. Necesitaba tener más dinero para poder complacer los caprichos y obsequios que me pedían las personas a quienes yo deseaba impresionar. Empecé por quedarme con los cambios después de hacer algún mandado. Después le siguieron los pequeños robos en la tienda de la esquina. Por las noches el insomnio y el temor a ser llevado a la cárcel me hacía perder la tranquilidad viviendo un continuo malestar de culpa y arrepentimiento.
Muchos ejemplos más de ahorrar de una forma desmedida solo sintiendo un placer malsano de llegar a mi casa, agregar los billetes de las propinas que las personas me daban por mis servicios como escribiente en un escritorio público, me hacían sentir una euforia desmedida, de sentirme Rico McPato y sentir una locura al aventar los billetes e impregnarme con el olor del papel moneda. Sentía un enorme ambición por acumular más y más dinero e imaginarme que algún día tendría el suficiente para viajar por todo el mundo. Por vestirme en las tiendas de ropa más exclusivas y ver mi cuerpo adornado de alhajas de todo tipo. El oro fue siempre uno de mis metales favoritos por ese enigmático color que tenía para causarle un efecto hipnótico y disfrutar de su peso cuando tenía algún objeto fabricado con ese material.
Y qué decir del dolor que me causaba invitar a salir a alguien. Mi cabeza se volvía una caja registradora señalando cada uno de los importes de los gastos en los que iba incurriendo. El costo de la entrada al cine, las gasolinas compradas, la cuenta por la cena digerida y el taxi de regreso a casa. Me reprochaba lo que hubiera hecho con todo ese dinero. Por supuesto que ya no disfrutaba esa salida y menos, si no había al menos un beso o una caricia que compensara el dolor que me había ocasionado desprenderme de mis amados billetes.
Una de las últimas trastadas cometidas por mi defecto de carácter fue haberle pedido dinero prestado a un amigo de la universidad para pagar un evento realizado en el MBV. Aquella ocasión, a pesar del malestar de sentirme jodido ante este amigo, le pedí el importe exacto del mismo, dando mi palabra de que le cubriría el adeudo comprometido. El tiempo pasó, fui al evento y, a pesar de que mi conciencia me recriminaba la morosidad con que estaba actuando, me rehusé a pagarle el dinero. Ignoraba sus correos, no contestaba sus llamadas y hacía caso omiso de las presiones de los amigos que me exigían que cumpliera con mi palabra. Ese dinero jamás lo pagué.
En el grupo, mi actitud enferma también tuvo repercusiones. Cuando yo llegué escuché aquello: “No se pagan derechos ni cuotas”. Lo que parecía que me había dado cuenta es que el enunciado también decía: “nos mantenemos con nuestras propias contribuciones voluntarias” de modo que me desconcerté cuando empezaron a pasar la canastita de la Séptima Tradición. Ya fuera por vergüenza o para que no me dijeran nada como comencé a aportar cantidades mínimas. Lo que descubrí poco a poco, al escuchar a los compañeros regalar su historial y a comentar el mío, es que la avaricia produce un profundo sentimiento de culpa y rechazo a uno mismo. Para mi desgracia, descubrí que era emocionalmente incapaz de dar algo sin esperar nada a cambio. Cuando comencé a aportar en los gastos comunes del grupo y a participar en los servicios fue despertar a una experiencia que jamás había vivido: la alegría de dar. Y entendí que lo que dice la Séptima Tradición de que la cesta es donde se depositan las aportaciones, es el lugar donde se une lo material con lo espiritual.
Después de comentar en tribuna el dolor que me ha causado este defecto y los calificativos que recibí de las demás personas (avaro, tacaño, poquitero, agarrado, etc., pude poner en práctica las sugerencias que me daban. Ahora, gracias a NA he aprendido a desprenderme del dinero sin dar oportunidad a las cavilaciones de si es mucho o es poco. Darme a mí mismo y a los demás es un buen principio. También hacer pequeños o grandes obsequios de vez en cuando, sin esperar recibir algún beneficio posterior, ha sido un gran antídoto. Algo que me han dicho mis compañeros es que el dinero, como la salud y las demás cualidades que tenemos, no son mías: le pertenecen a un Poder Superior. Mi anterior padrino me decía que el dinero es redondo porque se hizo para rodar o ¿no? Otra medida que me ha ayudado ha sido utilizar las cosas que me duele usar. Como aquel traje carísimo que siempre guardaba en el armario para las grandes ocasiones que nunca llegaban.
Por supuesto, esto ha sido de la mano del apadrinamiento para poner en práctica el Sexto y Séptimo Paso para que esté dispuesto a dejar que un Poder Superior me libre del sufrimiento que me causa este defecto cuando Él lo crea conveniente.
Hola, mi nombre es Myrna y soy neurótica.
"...Cuando no llego a tener en la bolsa dinero o muy poco tengo siento que no puedo ni salir a la calle..."
Cuando yo tengo todas las comodidades a las que estoy acostumbrada, mi sufrimiento lo tengo relajado; el problema es cuando algo de eso me hace falta porque siento como que me falta una parte vital de mi vida.
Yo recuerdo que desde muy joven a mi me gustaba trabajar para tener mi dinero, de hecho por hoy no puedo salir a la calle si no me llevo mas de mil pesos en la bolsa. A mi me gusta trabajar para obtener el dinero suficiente para alimentar mi ego, tenemos un negocio propio y gracias a mi p.s. nos va bien pero no puedo ni pensar que un día esto se me acabe y entonces ahí si sifriria mucho porque para mi es parte de mi vida.
Cuando no llego a tener en la bolsa dinero o muy poco tengo siento que no puedo ni salir a la calle, que no vale la pena ir a ningún lado porque no le veo sentido, al gastarlo me siento muy bien.
Aquí en el grupo de Neuróticos Anónimos en Linea me dicen que no debo apoderarme de las cosas materiales, que debo aplicarme mas a lo espiritual y que nada ni nadie me puede poner mal por hoy, sigo trabajando en ello y estando en este grupo me enseñan las herramientas para alejar mis problemas emocionales y no sentirme mal al no tener las cosas materiales que mi mente me exige.
Gracias.
"...Pierdo el sueño, y en ese insomnio, pensar cosas terribles. Siempre relacionadas con la falta de dinero..."
Recuerdo cuando llegué al grupo, con un negocio prácticamente en banca rota, sin dinero, ni posibilidad de hacer ningún otra cosa.
Yo pensaba que el grupo era cómo para conseguir negocios o así
Una vez me dijo el padrino: “Cúrate de tu Poder Superior”. Yo no sabía a que se refería. Pregunté y me contestó: EL DINERO.
La realidad es cuando he tenido dinero, las cosas han sido más fáciles. O por lo menos eso creía yo. El problema venía cuando ese dinero bajaba. Empezaba la ansiedad y las preguntas que mi mente me hacía:
Esas preguntas, se vuelven como un martillo que golpea mi cabeza, mi estómago y mi salud en general. Pierdo el sueño, y en ese insomnio, pensar cosas terribles. Siempre relacionadas con la falta de dinero.
El no tener dinero, me trajo otro “regalito” La Parálisis, la incapacidad para emprender cosas nuevas, de buscar trabajo, y de pensar que las cosas se arreglarían por si solas.
Siempre pensando que si me ganara la lotería Yo ya no sufriría, viviendo en esa fantasía y sin echarle acción a lo que REALMENTE me puede generar un ingreso.
Por hoy, me derroto Acá me dicen, “Ocúpate de las cosas del poder superior y el Poder Superior se ocupará de tus cosas”
Gracias
Hola, mi nombre es Sergio y soy Neurótico.
Yo pensaba que la inseguridad venía de alguna clase de carencia proveniente del exterior. En algún momento no me dieron algo que yo necesitaba para tener la fuerza para no titubear.
Es raro, ahora con grupo me pasan muchas cosas en éste sentido, que me sigue jodiendo y no me permite tomar decisiones.
Las sugerencias, en mi caso personal, son las mismas siempre. Échale acción INMEDIATAMENTE.
Cuando dejo que la mente me regule el quehacer diario… Ya se jodió la cosa! Ahora entiendo mucho eso de: “Yo no pienso, Yo disturbio”.
La inseguridad me pone en un estado de petrificación. No me deja moverme para ningún lado y me siento con mucho miedo, con mucha angustia.
Acá, los neuróticos me dicen qué comente esa inseguridad, que diga cómo me pone, que no deje que la mente se apodere de esa cosa que no le puedo echar acción por esa inseguridad, por esa indecisión.
La mecánica es así, la mía pues
Tengo que hacer algo, pienso en los posibles contratiempos, ahondo en esos posibles contratiempos, éstos se vuelven miedo, después en pánico. Mejor no lo hago, ¿para qué? si todo me sale mal. Mejor no lo intento. Cómo no lo hice me frustro. Soy un inútil… Me deprimo… Y… Vuelve a empezar.
Ahora, acá con el grupo, a mi capacidad; he podido hacer cosas. Poquitas Pero ya le he podido echar acción a algunas cosas que pensé jamás iba a poder hacer.
Sólo por hoy! Nomás por hoy!
Felices 24 horas para todos.